jueves, 1 de agosto de 2013

1. ME HE ENAMORADO ...12 vidas, segunda parte

Me he enamorado, tantas veces, he amado sin freno ni paz, y me he encontrado de lleno con mi estupidez, el amor se ha encumbrado en mis hombros y manejado mi cuerpo como si fuese su diligencia, y parte a caminos de dolor y angustia cada vez que se le da la gana apoderarse de mi, me hace llorar y me encuentro ante la terrible verdad de mi corazón de esponja urgido y necesitado que encuentra entretenido el amar por amar, el amar por entretenerse, el amar por degustar el desprecio y la manera tan precisa en que los hombres me ignoran, ¿que sería de mi amando mujeres?, tan volubles como yo, si el amor de ellas también me dejaría igual, ni para que intentarlo, me he enamorado, y es como decir de pronto que me he convertido en idiota un montón de veces, tan solo por buscar ocupar mis días, y al parecer no han sido las suficientes, y mi palpitar se vuelve angustiante y me urge la cercanía solo para destrozarme en la constante ruleta rusa que soy, donde la bala siempre atina en mi corazón y mi mente queda hecha una papilla por escucharlo y seguirle la corriente, he hecho poemas, y escrito cuentos ridículamente románticos que la gente ha aplaudido y entonces no entiendo, si hay tantos como yo que aprecian y comprenden este sentir ¿por qué en realidad no hay quien lo comparta conmigo? estoy sola, más sola que cualquiera porque yo estoy sola mientras vivo acompañada.


He amado sin consecuentar mis propios sentimientos, he amado por inspirarme y por consolarme en mi soledad, y algunas otras veces he amado tan solo porque me ha sido imposible evitarlo, cuando el corazón se encuentra perdido busca una mirada a la cual aferrarse y a veces  tan solo un simple gesto de amistad, sin embargo para engrandecer mas mis anhelos mi corazón interrumpe mis sueños y no me deja descansar y me hace pensar que el amor que siento es de verdad cuando sé que tan solo es una ironía, es un colmo en mi vida, el colmo de una poeta, pensar que se enamora cuando solo se inspira, cuando solo se roba el brillo de un alma para usarlo a su favor en su creación de fantasía, y me pierdo en sus ojos y me pierdo de lejos, quizá de cerca si me perdería y entonces me convertiría en lo que las mujeres religiosas y decentes de mi calle dicen de mi en las esquinas, que soy la mas puta de las putas y que no tengo llenadera, y lo dicen porque tengo amigos y sonrisas, sonrisas que aviento y me las devuelven y para ellas eso es demasiado para digerir, ¿cómo puedo yo tener amigos y no tener sexo con ellos?, si ellas están que se carcomen por tenerlos, si supieran que para mi el sexo es lo menos buscado, es lo más oscuro y olvidado, es el tormento que destruye los sentimientos, si yo buscará sexo y no amor, sería más feliz, pero nací poeta, nací loca, nací monstruo, y en este mundo de apariencias la única cara que ven es la última, y les molesta hasta rabiar ese monstruo que no debía nacer, y ahora se divierte regalando sonrisas y se enamora cada día más de el amor que no recibirá.


Porque me he enamorado, me he enamorado como una loca, para bien o para mal, para inspirarme o para llorar,  y analizarlo no calma ni mi sed ni mi necesidad.

Dora Celia García Blanco

martes, 30 de abril de 2013

Continuará

Al final del día sé, que he sido afortunada en mi vivir de tantas vidas en mí, tanta dicha, dolor y amor que me han hecho entender, que si bien mi vida termina mucho antes de ser abuela, al menos cada etapa la he saboreado al máximo, y he vivido intensamente mis DoCe Vidas, fundidas todas en mí y yo en ellas, y al final simplemente DOra CElia, "Doce" para mi mami.

lunes, 29 de abril de 2013

12. La Poeta

Hay una ondina y una musa habitándome, y sueñan en mis sueños y exploran en mi vida, y son yo y soy ellas, a veces se enamoran de mí, de mi vida, de mis caprichos, a veces de alguien mas y me inspiran, son felices, una soñando y descubriendo, la otra inspirando y durmiendo, y fluye la vida a través de esos ríos de mi pensamiento en que la ondina se sumerge y se baña saliendo al fin radiante y limpia mientras la musa me dicta sus poemas y alabanzas, y yo, quedo extasiada del paisaje y solamente tomo nota, extraviando la mirada, alejándome de este mundo en el cual el amor son dos niñas, la pasión es vivir y la vida es inspiración y sueños, soy feliz, aquí y allá, y me divido por momentos pero siempre regreso,  a la luz de unos ojos negros y el camino de lunares de una blanca piel...





sábado, 27 de abril de 2013

11. La que vive en mis sueños

La que vive en mis sueños es una pesadilla, es una güerca (muchacha) caraja que vive lo peor de la vida y me asusta porque sé, que lo tengo todo y ella siempre lo pierde, la que vive en mis sueños es un recuerdo constante de mis miedos aunque también de vez en cuando es el reflejo de mis añoranzas y carencias.

Y por esas ocasiones le agradezco existir, a esa candorosa enamorada del amor que tiene mentalidad adolescente y ojos de chiquilla, mirada inocente y amor incondicional sin memoria, y cada día la traigo a mi día lo más que puedo porque es hermosa.

viernes, 26 de abril de 2013

10. La Amante

Me regodeo en tantas otras pasiones en mi mente, que no sucumbo ante la más común de todas.

Encuentro la intimidad en un abrazo cálido, interminable y sincero, en una palabra que acaricia y a veces en la cercanía a pesar de la distancia, aún sin contacto puedo sentirme íntimamente ligada a otro ser, y eso es mucho más preciado para mí, aunque a veces también me vuelva loca y exacerbadamente enamorada.

Soy una enamorada del amor, una amante en papel, corazón y mente, un poema lleno de pasión que al fin y al cabo quizá sea solamente palabras para aquel que busca contacto carnal.

Sin embargo ahí está mi ser pasional, mi yo amante, mi retraimiento y mi frialdad.

jueves, 25 de abril de 2013

9. La Victima o no?

Lucho con demonios cada día, no quiero convertirme en ella, y no en la que fue, sino en la que es y se regodea, mi madre, la eterna víctima, no importa el tema, todo termina en su dolor.

Y lucho cada día por no ser así, por no dolerme cuando me traiciona el cuerpo de anciana que arrastro, por olvidar que no puedo recurrir a mi padre, a mi madre o a mis hermanos, por no contar repetitivamente las penas que desembocan en tristes poemas, lucho por no tener que luchar, y ser un día tan positiva y feliz como pueda.
Y lastimeramente la lucha deja de ser lucha si estoy lejos de ella, por su tranquilidad la comprensión, por mi felicidad la distancia...
Sin embargo este blogg está dedicado a mi madre, para que en lo profundo de su corazón entienda que aunque mi padre se haya ido esta vez para siempre, ella tendrá de todos modos alguien que la amará a pesar de todo, cada día que este con vida, con cada latido agradecido de mi corazón, y sin importar nada, siempre te amaré Alicia Blanco.

miércoles, 24 de abril de 2013

8. La Loca loca loca

De tal palo, tal astilla. la manzana no cae lejos del árbol, loca, loca Loca.
Loca para muchos, divertida para otros, simplemente yo viviendo al máximo, ir a cantar a la televisión porque mi madre me lo pidió de día de las madres y conseguir el premio, concursar en oratoria para quitarme la timidez, publicar mis más íntimos secretos convertidos en poemas, loca, ejemplos hay y espero que sigan, porque sin un poco de locura, que aburrida se torna la vida.

Pero ésta loca no aguanta estrés, así que por su bien últimamente no habla más que con sus más cercanas amigas, por las cuales esta verdaderamente agradecida, las amigas son un regalo divino, es difícil con la familia disfuncional de la que vengo tener una relación decente, así que por lo pronto trato de vivir alejada de los conflictos que me trae, y el estrés consecuente y cuidar de mi salud, por que en definitiva simplemente me hace mal la mayoría de las veces, es tanto que decir y simplemente quizá me juzguen loca pero hay que alejar lo que te hace daño, por más que lo quieras, y me hacía mucho daño estar constantemente insistiendo en que me quisieran las personas que se suponían debían quererme, creo que en el fondo si me quieren pero  tienen cosas más importantes ahora en su vida, así que debo dejarlos fluir, los amo, pero estamos mejor por separado, mi padre y su nueva familia, lo veo una vez al año, mi madre y su dolor ensimismado, pasarán 40 años y seguirá llorando, por aferrarse al hombre, y no a los hijos, no quiero nunca amar jamás a nadie más fuerte e intensamente que a mis hijas, pero comprendo que para mi madre, él fue su única esperanza, su única salvación, el hombre de su vida, y sin el cual jamás hubiese pensado en tener hijos, mis hermanos, el precioso bebe de ojos negros y la beba de la carcajada contagiosa, son ahora padres de familia, y viven su vida lejos de mi, aunque siempre en mi corazón, es una lástima que no pueda ya abrazarlos y cargarlos a todos lados, cuidarlos como cuando nos dejaban encerrados y cocinarles mis huevos revueltos, con pedacitos de la cáscara porque a duras penas alcanzaba la estufa y organizar nuestros concursos en casa, a ver quien puede hacer más divertida la comida, a ver quién puede transformar mejor el cuarto con las sábanas, a ver quien crea la mejor historia y la actuamos, a ver, a ver, quién vuelve algún día a ser mi hermano y mi hermana, mi padre y mi madre.

viernes, 12 de abril de 2013

7. La Madre

He intentado escribir esto un par de veces, y siento que nunca queda acabado de explicar, así que trataré una vez más, ser madre me ha llenado de el mas imperioso amor y el mas feroz de los miedos, no sé si soy  la mas aprensiva de las madres pero, me doy cuenta de que se me va el corazón a las rodillas cuando están a punto de caer, sacan de mi sentimientos que no creí poseer, y reacciones que solo pensé existían en las películas, he de decir que por mis hijas soy capaz de la mas noble de las proezas y también de las mas ruines, soy una bestia herida y reacciono como tal por ellas, es como si me hubieran sacado dos partes del corazón, esos son ellas, y yo que me he considerado una mujer tranquila, he llegado a querer moler a golpes a un par de mujeres que en ocasiones y con motivos totalmente diferentes, han tenido a bien agredirlas verbalmente, me he sorprendido a mi misma de mis reacciones de fiera, de la manera en que las defendí, y se me olvido mi educación, cosa que le dije con orgullo y desprecio a una de esas mujeres, "sé de respeto y a diferencia de ti yo si tengo educación, pero si se meten con mis hijas, se me acaba el respeto, la educación, y todo lo demás" la miré de un modo asesino, y mientras sentía cada uno de mis músculos tensos, esperaba su reacción, creo que le sorprendió tanto que por eso se empezó a desdecir y se fue, desde entonces me mira con recelo y habla a mis espaldas, pero como dijera mi padre "con el miedo que me tengan basta".

Volviendo al tema del día descubrí que hay un amor, que es el amor, es lo más bello del mundo, descubrí esto con dolor, porque no hay de otra, el día que nació mi primera hija, en realidad lo descubrí un poco antes, con mi primer embarazo,  ahí el amor se había dado por unos meses y me había inundado de felicidad, sin embargo luego me hundió en la tristeza de jamas conocerlo, sin embargo el siguiente año nació ella, Wendy ojos negros, y me enamoré. cinco años después vendría Daniela y a pesar de que no creí ser capaz de dar más amor, me di cuenta con felicidad inmensa que se multiplica con cada hijo, la mayor tan parecida a mí en lo soñadora y despistada, la menor en lo fisico y los gustos, las dos talentosas, las dos asombrosas, las dos, lo mas hermoso de la vida, inspiradoras de poemas, que quizá sean la única forma de expresarles un poco de este amor.

jueves, 11 de abril de 2013

6. La esposa y adorable ama de casa

Un mundo nuevo se abre ante toda recién casada, un mar de amor y responsabilidades espera de modo que te preguntas quien eres ademas de la ama de casa, al principio de todo pensaba que poco a poco perdía mi identidad con tal de ser lo que se esperaba de mí, al fin y al cabo una firma un contrato en el cual de manera solemne e inpropia a la vez se declaran las responsabilidades adquiridas, lo máximo en cuanto a sentimientos involucrados en el documento se refiere al respeto, nunca se habla del amor, así pues emprendí un largo camino de descubrimiento acerca de mí misma pues la idea de ser la esposa y nada más me hacía profundamente infeliz, obviamente el proceso tuvo sus altibajos, pero el punto es que no somos todas iguales y si firmaste el papel por amor, debes entonces seguir tus impulsos y tener la relación que deseas en base a lo que sientes, esperas y quieres del proyecto que emprendes tentativamente de por vida con tu pareja, y si lo ves como proyecto de vida entonces te das cuenta que de nada vale ser lo que se espera de ti si no eres feliz, así pues me declaro una incompetente ama de casa, para regocijo de mi suegra y todo aquel que gusta de criticar las condiciones en las cuales han llegado a encontrar mi hogar les diré que me siento muy orgullosa de el, pues mi hogar no es un lugar para la represión sino para la  libre expresión, osea que si un día me da la gana sentarme a escribir una historia, me importa un pepino que va a pensar quien quiera que se atreva a venir sin avisar pues probablemente verá que los platos están sucios y el piso sin trapear, y yo con aquella cara de satisfacción por haber logrado plasmar mis ideas en el papel, o haber estado pintando todo el día con mis hijas, que efectivamente no van a la escuela si estamos inspiradas, al fin que para eso les dedico mi tiempo y son suficientemente aplicadas como para no bajar las calificaciones.

No niego que por mucho tiempo llegó a importarme, pero después comprendí, que no soy una ama de casa, soy una mujer que trabaja, y su trabajo es escribir y crear, y como toda mujer que trabaja, hago el quehacer del hogar a ratos libres desesperados. 

Así pues si quieres verme y quieres ver mi casa limpia, haz cita y con gusto me estresaré un día antes de tu visita (si es que no estoy en medio de una creación importante claro) limpiando y ordenando para no ofender a tu vista con mi falta de organización, pero si solo gustas de visitarme, no de criticarme, ven y seré aun mas feliz de recibirte.

miércoles, 10 de abril de 2013

5. Mujer


Para los dieciocho años estaba en la universidad como marioneta de mi padre estudiando la carrera que el “sugirió” con su acostumbrada cantaleta de -o lo haces o la puerta esta muy ancha, y la cierras por fuera-, desde los catorce años se la había pasado corriéndome de casa como única opción de castigo a mi falta de respeto por su autoridad, en mi favor diré que si piensas que vas a morir pronto, te cuestionas severamente la clase de obediencia que debes hacia los demás, ya que tú vida se extingue mas rápido que la de ellos, deberían dejar que uno disfrutara un poco mas de sus placeres, creo yo, así que me la pasaba cantando en las noches (no lo dejaba dormir), salía a jugar con los pequeños de la calle (oh por dios el “que dirán”) y me metía en cuanta actividad extracurricular hubiese (según mi padre solo para hacerlo gastar más en mi), e incluso apreciaba el hecho de que se pusiera ebrio con sus amigos en mi honor cada día de mi cumpleaños, pues como homenajeada (ajam, homenaje es ver una bola de borrachos en casa y tener que atenderlos en la madrugada) tenía que hacer de cantinera y algunos de ellos que me conocían desde beba me enseñaron a preparar sus bebidas favoritas, claro que ni me felicitaban pues creo yo, ni idea tenían la mayoría de las veces que estaban ahí para ayudar a mi padre a olvidar mi nacimiento, pero el punto es que no tuve el carácter para estudiar con mi beca (siii una beca que me permitía entrar a cualquier universidad en cualquier carrera) lo que yo quería, y entré a lo que él decidió: ingeniería, para el tiempo que iba para quinto semestre a mis 18 años, me senté en una banca a pensar en todo lo que había pasado, y en que rayos estaba haciendo, así pues, abandone mis estudios, dándole el coraje de la vida a mi papá, quien me dijo o trabajas o a la calle, (al parecer no se sabía otra amenaza, tal vez pensaba, “chance y pegue y esta vez me deshaga de ella).

Para mi lo que importaba era mi libertad, últimamente mi salud no era la misma, trabajaba como becaria en las tardes, iba a clases en las mañanas y en las noches (había perdido mi beca en segundo semestre por sacar un siete), comía una vez al día, estaba fuera de casa de cinco de la mañana a once de la noche me levantaba muy temprano como para desayunar (además de que no tenía tiempo de cocinar) y llegaba demasiado cansada para cocinarme cena o refrigerio para el día siguiente, empecé a sentirme mal y fui con un doctor, me dijo que ahora podía contar con una nueva condición de salud y esta me perseguiría por siempre, -es  de por vida- me dijo, como si los dolores artríticos con la humedad fueran poca cosa, ahora me bajaba la presión arterial, poco después vino la colitis, en fin, que al parecer me gusta coleccionar malestares crónicos.

Así pues empecé a vagar por empleos a los cuales tenía que renunciar por que mi padre consideraba eran una burla (decía – para que estudiaste tanto si vas a terminar trabajando ahí-) hasta que encontré uno que para él era mas o menos digno, en oficina, secretaria capturista, luego jefa de departamento de captura, lástima que le duró poco el gusto pues ahí conocí al que se convertiría en mi esposo, y a mis veinte años le anuncie que tenía novio e iba a presentárselo. 

martes, 9 de abril de 2013

4. La Adolescente de cuarenta


Lo sabía todo, la expectativa de cuanto doctor mi madre había visto y sus amenazas sobre mí, ella no se guardó nada, me preguntaba que rayos pasaba por las cabezas de los demás, mis compañeros de secundaria, todos desperdiciando a mi parecer su tiempo, yo iba a la escuela a aprender, y en el descanso me escabullía con toda la gracia de mi languidez a un rincón detrás de la oficina de dirección, quería estar sola, pensar, disfrutar cada taco de tortilla de maíz embebida en aceite dentro de mi bolsa de papel estilo “doctor chapatín” y ver pasar a la gente, el vaivén de los árboles, la vida a mi alrededor.

Llevaba años consumida por la anemia, no podía correr pues mi nariz rota me impedía respirar bien, era un traumático y triste recuerdo de mis años en el jardín de niños, tenía que comer hígado encebollado y caldo de frijoles hasta no poder más, a veces pasaba horas frente a mi plato, bajo la firme amenaza de - ¡no te levantas hasta que te lo acabes!-, té de salvia para engrosar la sangre, vitamínicos intragables desde los nueve años, y aún así, un esqueleto andante que orillaba a los doctores a insistirle a mi madre en los cuidados que debía tenerme por mi precaria salud.

Y yo pensaba: está llegando, el final será suave como mis sueños, cierro los ojos y ahí está el mareo, como si la cama girara y sobre mí se abre un túnel oscuro, abro los ojos tratando de salir. Una vez duró lo suficiente para que viera a través de el, una luz al final, una luna, eso había, y mi madre decía que era un mal augurio.
Sin embargo sus cuidados tuvieron resultados positivos y para mis catorce años, me convertí en señorita, me dizque enderezaron el tabique nasal en el seguro social (mi nariz aún no se ve, ni esta del todo bien pero al menos no la empeoraron) entré a la preparatoria, y estaba sana. Así que me la pasaba corriendo con los amiguitos de mis hermanos (si hermanos, luego en la secuela de esta serie les cuento) a perseguirlos, el voto, encantados y otros juegos por el estilo eran mis favoritos, hasta que a los dieciséis años, mi padre me dijo que no podía seguir saliendo a jugar más, pues ya no tenía edad para eso, (dos años duró mi niñez, digo yo, cuando niña no tuve oportunidad por mi salud y cuando por fin pude no debía por ser muy grande), me disgusto tanto que pensara en “el que dirán”, que cuando él no estaba aprovechaba para salir a jugar a escondidas, de hecho, aún juego voto con mis hijas.

Hay que jugar, reír, cantar, saltar y correr mientras puedas, carcajearte si te caes o llorar por un raspón, ¿recuerdas cuán divertido era? ¿Sabes? Aun lo sigue siendo, y ya pase de los treinta.(Contra todo pronóstico). 

viernes, 5 de abril de 2013

3. La niña enferma


Al año de nacida enfermé, quizá mi larga y penosa enfermedad fue la panacea que ella necesitaba…

Mi padre, si bien me atendía lo más que podía cuando estaba, siempre ha tenido sus profundas dudas sobre mi paternidad, siendo él tan moreno y diferente a mí, ¿de dónde una chiquilla tan pálida? (mi madre es morena clara por si se lo preguntaban). Lo que él no quería entender, era que simplemente yo me parecía a mi abuelo materno, quien era blanco como yo, de ojos verde aceituna, hijo de una española muy parecida a mí, de hermosos ojos azules, que abandonó su cómoda vida de hacendada para huir con un campesino que prendó su corazón, pero esa es historia para otro día, el punto es que en toda mi vida, mi padre ni una vez me ha dicho “te quiero”, su idea de saludo alegre es decirme que tiene excelentes noticias y ya encontró a mi verdadero padre, yo le contesto que para su decepción, padre es el que cría así que ya se chingó, y a veces me sonríe de vuelta.

Les decía que enfermé, la culpable se llama Fiebre Reumática, causante de dolor en lo profundo de mis huesos, frialdad que cala, fiebres altas, inmovilidad y probables daños colaterales como afectar el corazón, el crecimiento y la esperanza de vida.

A mis cuatro años, mi madre obtuvo su certificado de salud, atravesó un doloroso divorcio y se enteró que esperaba un nuevo bebe. Papá regresó al saberla embarazada, pero un nuevo bebe, varón, y tan parecido a él…
Mo-re-no…
Lo hizo clavarse mas adentro esa duda y las burlas de sus “amigos” – la loca no estaba tan loca y te puso el cuerno, te vieron la cara-.

Debido a mi enfermedad iba una semana a la escuela y dos o tres no, aún así gracias a mi madre que ya habiendo recuperado oficialmente la cordura (extraoficialmente creo que aún esta un poco loquita) se esmeraba en compensar el tiempo perdido, curse el jardín de infantes y el primer grado siendo la mejor de mi clase, toda su energía estaba en cuidarme, esos días en que me despertaba el suave olor a galletas eran mis favoritos, desde entonces no puedo entrar  a una panadería sin sentirme rodeada del aroma mas feliz.

Pero mi madre recordaba en sus pesadillas cada vieja amenaza –Esa bebe parece normal, pero ya crecerá y se volverá loca como tú, perderá la razón por el efecto de tantos medicamentos, la fiebre reumática detendrá el  crecimiento normal de sus huesos, es probable que no pase de los catorce si esto no cede, máximo dieciséis años de vida-. Despertaba asustada, entre esas paredes chorreantes de humedad como su frente, y me horneaba galletas, quería tenerme contenta, lo más posible, y pensaba; quizá hoy sea un buen día, quizá mi niña hoy se pueda levantar, quizá se salve, y esa esperanza la mantuvo cuerda, pendiente de mí  aprendió a controlarse porque su amor fue mas fuerte que cualquier medicina.



Gracias por leerme, nos vemos la próxima semana con “La adolescente de cuarenta, la mujer, la esposa, y  la madre” en el recorrido por mis DoCe Vidas.

jueves, 4 de abril de 2013

2. La bebe exasperante

La vida al lado de un bebe, es siempre una sorpresa, toda madre primeriza vive el estrés del cambio, la falta de horas de sueño se unen y no hay manera de minimizar el cansancio de los primeros meses, en otro de sus arranques de culpa, mi madre me cuenta angustiada que no me soportaba, yo era, simplemente, demasiado para ella.

Se tomó las pastillas durmió bien, y aún así no podía concentrarse en nada, me aventaba las almohadas y daba vueltas a mi alrededor como un buitre, mirándome de la misma manera, por dentro las voces resonaban desesperadas; ¡ya cállate! ¡no te soporto! te amo, pero ahora no puedo aguantar más, ¡¡ya cállate!!... 
Hasta que al final quizá tratando de exorcizarlas, las gritaba para mí, entonces la claridad la invadía y sabía lo que debía hacer; debía alejarse, por mi bien. 

Y se iba.

Yo me quedaba sola, por horas, en ocasiones ella regresaba, otras no, mi padre tenía que hacerlo todo, llegar del trabajo en la fábrica y atenderme en la noche y ella hospitalizada o dormida, demasiado drogada para poder hacer guardia nocturna.

Vivíamos en unos cuartos en el patio de la casa de los abuelos, con los cuales vivían también un par de hermanas de mi madre y un hermano con sus parejas e hijos, y nadie se encargaba de mi. (creo que eso de que te casas y te vas a otra parte, no aplica si eres tan pobre).

Ahora me cuentan lo mal que me veía, que mis rozaduras de pañal sangraban de tanta desatención, las fotos que muestran de mí, son de una bebe sucia y despeinada, o una nena pequeña en el suelo, en un charco de orines, y me dicen como ella me descuidaba mientras por dentro, me retuerzo de ira al pensar que mi madre estaba enferma, pero ellas no, que excusa tenían mis tías para simplemente ignorar mi dolor y mi hambre, y ahora venir a criticar a quien al menos daba su máximo para mí, que si bien no era lo óptimo, al menos fue suficiente y a mí me bastó para sobrevivir.

Te amo mamá.

miércoles, 3 de abril de 2013

1. Un monstruo tendrá otro monstruo

Cuando en el vientre de mi madre me empecé a gestar, ella no tenía ni idea, aunque recién se había casado y no usaba anticonceptivo alguno, su concentración principal era mantener sus nervios calmos, pero fallaba miserablemente ante el incesante ataque de sus migrañas. 

Vivía pobremente al lado de mi padre y estaba completamente enamorada, a pesar de todos sus problemas y pesares, sentía que por fin podía aspirar a ser feliz, junto a el único ser que la amaba, lo conoció a los catorce años y pensaba que él solo pretendía burlarse de ella, por todas las razones obvias; su cicatriz atravesándole la mejilla de boca a oreja y su conocida reputación, era una de tantos miserables que vivían a orillas de las vías del tren, en casuchas de pedazos de madera y láminas, en la "casa del avión", que era  como solían llamar la casa de mis abuelos pues tenía el techo hundido en el medio formando una uve, o bien, unas alas de avión según los chiquillos del barrio, pero ella no era una anónima mas en la pobreza, ella era la loca, la chica loca de los rieles, y eso, era mas que suficiente para saber que nadie podría amarla.

Cuando la hospitalizaron por enésima vez y le dijeron que me esperaba, por supuesto también le aconsejaron terminar inmediatamente el embarazo, obviamente se negó rotundamente a la idea, creo que ha de haber pensado que estaba loca, pero no tanto.

A lo largo de su embarazo y sus recaídas las advertencias no cesaban, -probablemente con tantos medicamentos terminará teniendo en sus brazos a un monstruo- le decían, por su mente cruzó la idea de que era lógico, que un monstruo tuviera a otro, sin embargo aun así no se atrevía a dejarlos acabar conmigo, dejaba de tomar sus medicamentos a propósito, para no hacerme más daño y entonces venían las recaídas con sus subsecuentes hospitalizaciones y esos despertares que la llenaban de horror, una vez más sin saber como había llegado ahí, otra vez rodeada de ojos torturados, mentes distantes, ataques inesperados, abandono y desprecio, memorias vienen y van y llora cuando me cuenta lo que era abrir los ojos habiendo recuperado la cordura y estando en ese cuarto, ver en el piso un plato con alimentos llenos de hormigas, sentirse famélica y devorarlo, o peor aún, estar en la sala común o en el jardín, y de pronto ser atacada a mordidas por la mujer que se creía perro, o cuando a los ocho meses de embarazo, aquella otra perdió los estribos y la llevó arrastrándola metros y metros jalándola de sus cabellos, y ella, mi madre, suplicaba, -ya estoy bien- decía, pero tenía que estar en observación, luego él, su príncipe, el hombre que una vez le dijo que se había enamorado de su tristeza, la veía, y sin poder resistirlo, la ayudaba a escapar en la noche y huían en la  destartalada motocicleta, cuantas veces se repitió la historia sin que los horrores se apaciguaran. 

Y así llegó el día.

Los doctores estaban bastante curiosos, el embarazo llegaba a termino y no se lo podían perder, había que ver, que extraño ser emergería de las entrañas de mi madre, a su alrededor por lo menos, siete doctores esperaban, uno de ellos, el mas anciano, le contaba historias tratando de tranquilizarla, las horas pasaron y todo fue tan normal que no se lo creían, y nací, hija de la luna, bueno, la lunática, (lo sé, el humor en mis memorias es algo a lo que acostumbrarse), blanca como la leche, ojos borrados, cabello castaño clarísimo, y absoluta e inapreciada perfección y belleza, bueno a los ojos de mi madre, después de todo era una bebe en apariencia normal, y eso ya era la mejor de las ganancias. 

En ese momento echó al olvido todas sus temidas amenazas, yo nací sana y fuerte y ellos debían dirigir su búsqueda de fenómenos a otra parte.

martes, 2 de abril de 2013

Bienvenido

Varias han sido las ocasiones en que se me ha dicho que no la voy a librar, que mi vida tiene fecha límite y que debo de abrazar tranquila mi destino. 

El problema de tanto desahucio y advertencia, es que ya me hice a la idea, no niego que aún existe el miedo, pero en realidad cada vez que he llegado a la encrucijada final lo he hecho con total resignación y paz, algunas veces el dolor da miedo, pero en realidad más allá de ese punto se llega a un "que más da", una tranquilidad donde no existen las dudas.

He comenzado tantas cosas con el afán de probar, no quedarme con las ganas, he aprendido muchos oficios y adquirido habilidades y conocimientos diversos, porque nunca me he dedicado a ninguno en particular, me aburren pronto o mas bien, siempre me detengo antes de que empiece a ser difícil, ¿qué sentido tendría batallar por algo efímero?,¿ es acaso que no he amado nada de eso? hoy me pregunto con que sueño, y no sé responder, ¿a qué te quieres dedicar?, ¿realmente quieres ser escritora?, al menos esa es mi única constante, miento, hay más...

Cantar.

Desde niña he amado cantar, bailar, actuar, escribir, dirigir a mis hermanos en nuestras "escenas", contar mis historias, es solo que cuando supe de mi destino, pues me dio por desviar el camino y probar de todo, error tras error con algunas ganancias, coser, bordar, hornear, cocinar, pintar, manualidades, bisuteria, maquillar, cortar el pelo, hacer vestidos y accesorios, he aprendido todo para lucirme como madre y amiga, y ahora me pregunto que sigue, mi tiempo límite pasó y me hizo pensar que quizá soy eterna como un adolescente, porque así me siento, sin miedo a la muerte y sin esperarla mas, aunque claro sé que llegará.

Así que comienza la búsqueda, esta soy y tengo mucho acumulado, ¿en que lo voy a emplear? Escribir un libro, mis memorias, mis divagaciones, mis cuentos, mi vida pensando que voy muriendo...

No lo sé, pero he comenzado, bienvenido seas al recorrido, por mis DoCe vidas.