jueves, 4 de abril de 2013

2. La bebe exasperante

La vida al lado de un bebe, es siempre una sorpresa, toda madre primeriza vive el estrés del cambio, la falta de horas de sueño se unen y no hay manera de minimizar el cansancio de los primeros meses, en otro de sus arranques de culpa, mi madre me cuenta angustiada que no me soportaba, yo era, simplemente, demasiado para ella.

Se tomó las pastillas durmió bien, y aún así no podía concentrarse en nada, me aventaba las almohadas y daba vueltas a mi alrededor como un buitre, mirándome de la misma manera, por dentro las voces resonaban desesperadas; ¡ya cállate! ¡no te soporto! te amo, pero ahora no puedo aguantar más, ¡¡ya cállate!!... 
Hasta que al final quizá tratando de exorcizarlas, las gritaba para mí, entonces la claridad la invadía y sabía lo que debía hacer; debía alejarse, por mi bien. 

Y se iba.

Yo me quedaba sola, por horas, en ocasiones ella regresaba, otras no, mi padre tenía que hacerlo todo, llegar del trabajo en la fábrica y atenderme en la noche y ella hospitalizada o dormida, demasiado drogada para poder hacer guardia nocturna.

Vivíamos en unos cuartos en el patio de la casa de los abuelos, con los cuales vivían también un par de hermanas de mi madre y un hermano con sus parejas e hijos, y nadie se encargaba de mi. (creo que eso de que te casas y te vas a otra parte, no aplica si eres tan pobre).

Ahora me cuentan lo mal que me veía, que mis rozaduras de pañal sangraban de tanta desatención, las fotos que muestran de mí, son de una bebe sucia y despeinada, o una nena pequeña en el suelo, en un charco de orines, y me dicen como ella me descuidaba mientras por dentro, me retuerzo de ira al pensar que mi madre estaba enferma, pero ellas no, que excusa tenían mis tías para simplemente ignorar mi dolor y mi hambre, y ahora venir a criticar a quien al menos daba su máximo para mí, que si bien no era lo óptimo, al menos fue suficiente y a mí me bastó para sobrevivir.

Te amo mamá.

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